El testimonio íntegro de su exjefe de gabinete revela un entramado de asesores «palo blanco», informes copiados de la agenda pública y el uso de una fundación para triangular fondos desde el extranjero.
La investigación por fraude al Fisco en el Congreso ha dado un vuelco radical. Lo que comenzó como una indagatoria rutinaria sobre asignaciones parlamentarias en la Región de Aysén se ha transformado en un complejo puzzle político y judicial tras conocerse la declaración completa de Roland Cárcamo, exjefe de gabinete y mano derecha del actual senador Miguel Ángel Calisto.
El testimonio, al que se tuvo acceso en exclusiva, detalla minuciosamente cómo operaba una presunta red destinada a desviar recursos públicos y cómo se instrumentalizó una fundación privada para recibir financiamiento internacional desde Miami y Taiwán.
El mecanismo del engaño: «Todo era fake»
El núcleo de la denuncia penal apunta al uso de «palos blancos» para el cobro de asesorías legislativas que jamás se realizaron. Cárcamo admitió ante el Ministerio Público que su propia esposa, Carla Graf, fue contratada bajo esta modalidad con el único fin de asegurar un sueldo mensual que financiara la actividad política del parlamentario.
Al ser consultado por los fiscalizadores sobre la existencia de los informes que justificaban dichos pagos, la confesión de Cárcamo fue tajante:
«Esos informes se llenaban con actividades ‘tipo’. Lo que hacíamos era hacer ‘calzar’ lo que hacía Calisto de acuerdo a su agenda y se ponían algunas frases en los informes relacionadas con esas actividades (…) Todo eso es fake. Es decir, todo era falso».
Esta declaración echa por tierra la estrategia de defensa inicial del senador Calisto, quien había sostenido que los servicios profesionales se habían prestado de manera «verbal». El perjuicio fiscal provocado por estas maniobras ya supera los 105 millones de pesos, monto por el cual el Consejo de Defensa del Estado (CDE) interpuso una demanda civil.
La conexión internacional y la Fundación «Proyecto Futuro»
La declaración de Cárcamo no se limitó al fraude local. El excolaborador destapó una arista internacional al detallar cómo la Fundación Proyecto Futuro —ligada al parlamentario— se convirtió en una «caja pagadora» para recibir inyecciones de fondos extranjeros de manera opaca.
Según la carpeta investigativa, la entidad recibió:
- Un depósito de más de 20 mil dólares proveniente de Taiwán en 2019.PDF
- Transferencias en 2023 por cerca de 10 mil dólares desde la Oscar Amuz Foundation en Miami, bajo el rótulo de «ayuda humanitaria post-pandemia».
De acuerdo con el testimonio, estos montos no persiguieron fines benéficos, sino el posicionamiento de la plataforma política de Calisto. En su declaración, Cárcamo también salpicó a la diputada Joanna Pérez, asegurando que parte de esos recursos externos llegaron a su campaña. Pérez, sin embargo, ha salido a desmentir categóricamente estas afirmaciones, catalogándolas como falsas y defendiendo la total regularidad de los aportes solidarios gestionados en su distrito.
Frenesí legal ante el inminente desafuero
Con la investigación penal en su etapa de cierre y el fantasma del desafuero rondando en la Corte de Apelaciones, la defensa del senador Calisto ha activado una agresiva contrataofensiva jurídica.
Los abogados del parlamentario recurrieron ante el Tribunal Constitucional (TC) invocando una inaplicabilidad por inconstitucionalidad. La estrategia busca paralizar la causa acusando vulneraciones al debido proceso y cuestionando el origen de las confesiones de sus exaliados, sugiriendo que la Fiscalía ofreció beneficios procesales a cambio de testimonios inculpatorios.
A pesar de que la defensa logró reabrir temporalmente la investigación en el Juzgado de Garantía para realizar diligencias pendientes, la presión política y judicial es máxima. Con peticiones de penas que podrían costarle la carrera política y el Consejo de Defensa del Estado persiguiendo activamente su patrimonio, el escenario para el legislador independiente se vuelve cada vez más adverso.

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