En un operativo conjunto entre la Fiscalía Local de Atacama y la Brigada Investigadora de Delitos Económicos (Bridec) de la PDI, se logró la desarticulación de una compleja estructura criminal que defraudó más de $260 millones al Fondo Nacional de Salud (Fonasa). Los involucrados, cuatro ciudadanos de nacionalidad venezolana, utilizaban un centro médico de Copiapó como fachada para registrar de manera fraudulenta prestaciones dentales ficticias a través del sistema I-MED.
La investigación determinó que los imputados operaban desde el centro médico VenNorte. Allí, aprovechaban la asistencia de los pacientes —quienes acudían legítimamente a realizarse exámenes de imagenología— para capturar sus huellas dactilares. Mientras validaban el examen real, la red utilizaba los datos biométricos de las víctimas, sin su conocimiento ni consentimiento, para emitir bonos PAD odontológicos por tratamientos que jamás se realizaron. Posteriormente, estos documentos eran cobrados directamente al Estado.
El fiscal anticorrupción de Atacama, Luis Miranda Flores, detalló que la red funcionó de manera coordinada por casi tres años, afectando a cerca de 400 personas, incluyendo a menores de edad. Además del fraude fiscal, el Ministerio Público formalizó a los detenidos por asociación ilícita, ejercicio ilegal de la profesión —debido a que el líder de la banda, un auxiliar paramédico, ejercía falsamente como odontólogo— y lavado de activos. Para blanquear los fondos, la organización creó diversas sociedades comerciales, entre ellas farmacias, perfumerías y una comercializadora.
Tras la audiencia, el Juzgado de Garantía de Copiapó decretó la prisión preventiva para dos de los imputados, mientras que los otros dos quedaron sujetos a arresto domiciliario nocturno, fijando un plazo de investigación de tres meses.

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